Toda la semana lloviendo, y el domingo no iba a ser menos. Bajo un chaparrón de los que hacen historia, tomamos la salida 9 féminas cadetes, casi un lujo podríamos decir. Ya desde antes de salir empecé haciendo notar que yo en las dos primeras carreras de la Copa España no había estado, y para que no se olvidasen de mi (tras cambiar varias veces la presión de las nuevas Ruedas Nesta a última hora, deprisa y corriendo), salí lanzando un ataque y yendo por delante de las favoritas unos metros. Este podría ser el principio de una historia con final feliz, pero como los cuentos de hadas no existen, a la primera curva tracé por el agua y uno de los agujeros del terreno encharcado que no se veía me desvió contra una estaca que casi me hace de tripas el corazón. Pero conseguí poner el pié y salir justo detrás de Alicia, Elena e Itziar. En la misma campa, tras dar dos o tres curvas más, vuelvo a equivocarme trazando y esta vez no llego al grupo de cabeza, sino que me voy con Eider el resto de vuelta. En la segunda vuelta, quizás finales de la primera, he tenido que parar por problemas estomacales, y Eider se me ha escapado. Pero me he quedado en un tercer grupo que formábamos Maitane, Miriam y yo. Ahí he terminado la segunda vuelta, aunque un poco retrasada del grupo, ya que tuve que entrar a boxes y hubo un malentendido entre mi padre y yo.
La tercera y última vuelta la doy prácticamente sola, ya sólo con ganas de acabar y ducharme, pues no eran las condiciones que yo esperaba para la carrera de Carranza: condiciones meteorológicas ideales, pero condiciones físicas que dejan demasiado que desear de nuevo.
Finalmente acabé séptima, y no diré nada de la carrera que se lanzó mientras yo acababa la última vuelta. Creo que los jueces también son personas humanas y en cualquier foro que entren les estarán poniendo a caldo, no necesitan leer las evidencias en un blog más.
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